Nosotros


Mi piel en juego
Mi piel callada, asustada.
Tú al alcance de la mano,
Tú valiente, quizás celosa
¿Tendrás miedo a llorar?
Ya siento el calor de los perdigones
Me restriego el silencio
Que fue necesario
Me ahogo en el abuso de miradas.
La política puede ser la responsable,
Puede ser un método de unión
También de desunión.

Tu piel en juego,
Tu piel gritando, sin miedo.
Yo, lejos del peligro,
Yo cobarde, quizás seguro.
¿Tendré miedo a sonreír?
Sentirás el frío del discurso,
Alejarás el llanto
Innecesario.
Sobrevivirás en la ligera oscuridad.
No habrá responsables,
No habrá método alguno para la unión
Menos para la separación.

Nuestro pellejo en juego,
Nuestra piel calumniada, valiente.
Nosotros en el lugar preciso
Nosotros, luchando, quizás victoriosos.
¿Tendremos miedo a morir?
Sentimos la temperatura de la sociedad
Compartiremos lo necesario,
Alejaremos lo innecesario.
Nos reconoceremos en la oscuridad.
No seremos los responsables,
Simplemente tendremos el método para la unión,
El remedio para la distancia.

YCB 03\03\2004

Mi yo


Estas en todas partes,
En el centro de la sala
A mi lado en la cama.
Cuando me baño te sueño
Y si duermo te siento.
Los colores me suenan
A excusas
O al arte de la comunicación inteligente.

Me empeño en oírte
Susurrando, excitando, incitando.
El espejo vecino me enseña
Sus memorias;
Un beso en la mañana,
Tus cabellos en mis manos.
El cojín se burla de mí,
Va a parar a manos del enemigo
O se aleja a un rincón del sofá.
Mas cuando lo logro atrapar
Siento tu cuerpo tibio
Rozándome la espalda.
El pequeño pueblo,
La Habana sin ti,
Inmenso campo con calles vacías
Con gente fría
Con fragmentos de cristal
Que no me dicen nada.

El monte del traspatio
¡Que pícaro agradable!
Me abraza mientras grita,
Cada hoja seca, cada piedra y su filo,
Cada molécula de alimento aerobio.

Me falta un sitio.
Allí donde no llegaste
Porque siempre estuviste,
Allí de donde no te iras
Porque estas intrínsecamente ahí
Formando parte
De mi ser, de mi niño y mi adolescente.
Y como un regalo de Dios
Ahora también de mi hombre.

YCB 4/02/2004

Mañana


Me sentiré solo,
No porque no haya nadie,
Sino porque tú no estarás.
Me sentiré aburrido,
No porque no tenga con quien jugar,
Sino porque tú no jugarás conmigo.
Me sentiré confundido,
No porque no haya quien me explique,
Sino porque tú no hablarás de mí.
Me sentiré incomprendido,
No porque otros no entiendan,
Sino porque tú no me entenderás a mí.
Me sentiré perdido,
No porque no tenga a quien encontrar,
Sino porque te habré perdido a ti.

YCB 13/02/1997

Lluvia


Llovía, aunque no había nubes.
También cayeron truenos y estrellas,
Estrujaron las manos de dos novatos experimentados.
Terremotos dañaron algunos nervios,
Encendieron motores.

Respuesta etílica inmunda
No faltó, ni perjudicó la dicha del sol
Apretado a los cuerpos.

Rasparon los exoesqueletos
(O fragmentos de ellos)
La delicada armadura de frío pretérito.
Y crujieron los grillos,
El marfil llegó a lo más profundo,
A donde la sangre se detiene a pensar
En las hazañas de los héroes.

El mineral quiso estorbar,
Lo intentó no más.
Se convirtió en una razón más
Para disfrutar bajo la lluvia
Para mojar las palmas,
Reverdecerlas.

Siguió a la lluvia más lluvia,
Y la luz de un rayo dibujó un retrato,
Pintura exuberante, sencilla,
Recortaron las sobras,
Los embarres de rojo
Que dominaron la lluvia.
Empezaron en aquel mismo instante
A colorear de azul claro, apareciendo
Manchas de rosado y verde.

La fuerza de rozamiento
Se hizo inmensa,
Saltó la ciencia y la razón,
El dolor se reía de espanto dulce.
Rechinaron las piedras, mientras
Volaba un ave infantil,
Mientras los castillos caían,
Las lágrimas que estaban en el océano
Se solidificaban.
Dios sonrió sin querer
Y aunque quedaron nubarrones
La lluvia quedó condensada. 

YCB 08/01/04

Inconcluso

  Se retuercen las olas del mar
Con las uñas de tu retina,
El mar de castillos
Que se dejan ver por encima
De los nubarrones de mis pestañas.
La voz ha fallado
En su intento de nacer,
Se entumeció en las cuerdas
De una guitarra clásica.
Bendito sol, al sur, aunque
En verano tierno,
Suave melodía de un posible
Beso volando al lugar de los recuerdos.
Todavía en el quizás.
Tanto marfil enamorado de la luz,
Tantos deseos de envolverlos
Con materia orgánica
Inicio de sistema digestivo.
Tanto desperdicio de proteínas
Cayendo sin llegar
Llegando sin caer.

YCB 12/2003

Ídolo


Quiso Dios que viera la luz.
Vio la luz de la vida y yo,
Yo vi la vida con otra luz.
Nunca admiré realmente
A un ídolo para seguir.
Nunca admiró realmente
Otro ídolo para seguir.
Corrieron mis sueños compartidos,
Mis gustos y anhelos compartidos.
Mi ego no era mi éxito
Era el goce de su triunfo.
Mi fe era hija del universo
El universo el pequeño patio
Desbordado por su inocencia.
Viví 6 fechas similares
Sin imaginar siquiera
Las lágrimas que se confundirían
Corriendo por conductos
Hasta llegar a un panal.
Sin imaginar las huellas
Que cada momento dejaba.
Nuestros Dioses creadores
Acrecentaban su poder interno
Con melodías de alabanza
A sus poderes creativos.
Tenía sentido mi destino,
Tenían destino mis sentidos.
Mi soledad era llenada
Con su sincero amor.

Quizás no supe demostrar
Todo lo que pongo hoy.
Quise escribir este poema.
Quise así hacerla saber,
Porque hoy ya han cambiado las cosas.
Dos días demoran tanto…
Tanto como dos décadas…
Dos décadas duran tan poco…
Tan poco como dos días…
Ya no se confunden
Las lágrimas con las sonrisas,
Ya no se derrama la alegría
Al ver al ídolo aparecerle,
Sonreírle, sentirle.
Y es que el ídolo dejó de serlo.
Ahora no es más que un simple anciano,
Un anciano que brinda
Su experiencia a gotas,
Que llora por ver como lo ignoran,
Que calla por amar y no guardar rencor.
Y yo…yo ya no se quien soy.

YCB 2/00

La luz, La música, El movimiento, El ruido atroz del silencio.


Una línea de cobre entre los dos, es todo lo que me queda; más unos cuantos latidos de tu corazón junto al mío y todo un océano de sueños, de promesas que no he hecho, de lágrimas que se han secado antes de conocer el sol.

Sencilla llegaste a mis ojos.
Perfecto torpe ciego,
Tan cerca, tanto tiempo,
Y ciego.
Quizás un accidente, o quizás lo provocaste.
Pasaron ideas, no más.
Y llegó la luz dentro de tanta sombra,
La luz inmensa que nadie ve.

Identificamos sonidos.
Se aliaron Afrodita y Apolo
Fundaron las bases y ¿quien sabe?
Lograron romper lo cotidiano.
¿Qué nos conectó?
La fuerza de lo incierto,
El logro de la verdad,
La música como magia.

Pudiera escribirte un poema más cursi, quizás sería más como lo siento ahora. O quizás tendría más sentido escribirte con toda la ciencia que te mereces, sin detalles baratos y buscar en el fondo de mi cultura las palabras que más te hagan pensar.

Newton a tus pies,
No sabía que existías cuando definió sus leyes
La primera está por tierra,
Moldeaste la segunda a tu antojo,
Mas me arrastraste a demostrar que al menos una quedaba en pie.

Remolino de puñales en mi corazón,
Cada derecha un sueño,
Cada izquierda una realidad,
Bendito Newton, bendito tu cuerpo,
Trituraste cada rezago de tristeza
Penetraste hasta donde tenia reservado
Para una ocasión que pensé no llegaría nunca.

La reina de la noche
Convertida en fuego,
En mi fuego.
Dolía tu corazón
En mi pecho,
Dolían mis labios
En tu piel.
Dolían mis manos
Impotentes.

Algo creció tan rápido, sin esperarlo, algo misterioso y fuerte, puede que sea una flor, o un pequeño riachuelo, que desembocará en un océano, más tarde o más temprano.
Permíteme un sueño,
Permíteme hacerlo realidad.
Déjame dibujarte en silencio,
Darte color a tu oído.
Quiero romper la brecha,
Terminar con el destino injusto.
Convencer a Dios de la fuerza del hombre.
Acercar el paraíso y ponerlo en tus manos
Una noche cualquiera, en un lugar recóndito;
Regalárnoslo para usarlo tantas veces
Que deje de serlo y dejemos
De ser tú y yo;
Para convertirnos en nosotros.

YCB 12/03