Ídolo


Quiso Dios que viera la luz.
Vio la luz de la vida y yo,
Yo vi la vida con otra luz.
Nunca admiré realmente
A un ídolo para seguir.
Nunca admiró realmente
Otro ídolo para seguir.
Corrieron mis sueños compartidos,
Mis gustos y anhelos compartidos.
Mi ego no era mi éxito
Era el goce de su triunfo.
Mi fe era hija del universo
El universo el pequeño patio
Desbordado por su inocencia.
Viví 6 fechas similares
Sin imaginar siquiera
Las lágrimas que se confundirían
Corriendo por conductos
Hasta llegar a un panal.
Sin imaginar las huellas
Que cada momento dejaba.
Nuestros Dioses creadores
Acrecentaban su poder interno
Con melodías de alabanza
A sus poderes creativos.
Tenía sentido mi destino,
Tenían destino mis sentidos.
Mi soledad era llenada
Con su sincero amor.

Quizás no supe demostrar
Todo lo que pongo hoy.
Quise escribir este poema.
Quise así hacerla saber,
Porque hoy ya han cambiado las cosas.
Dos días demoran tanto…
Tanto como dos décadas…
Dos décadas duran tan poco…
Tan poco como dos días…
Ya no se confunden
Las lágrimas con las sonrisas,
Ya no se derrama la alegría
Al ver al ídolo aparecerle,
Sonreírle, sentirle.
Y es que el ídolo dejó de serlo.
Ahora no es más que un simple anciano,
Un anciano que brinda
Su experiencia a gotas,
Que llora por ver como lo ignoran,
Que calla por amar y no guardar rencor.
Y yo…yo ya no se quien soy.

YCB 2/00

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