Estas en todas partes,
En el centro de la sala
A mi lado en la cama.
Cuando me baño te sueño
Y si duermo te siento.
Los colores me suenan
A excusas
O al arte de la comunicación inteligente.
Me empeño en oírte
Susurrando, excitando, incitando.
El espejo vecino me enseña
Sus memorias;
Un beso en la mañana,
Tus cabellos en mis manos.
El cojín se burla de mí,
Va a parar a manos del enemigo
O se aleja a un rincón del sofá.
Mas cuando lo logro atrapar
Siento tu cuerpo tibio
Rozándome la espalda.
El pequeño pueblo,
La Habana sin ti,
Inmenso campo con calles vacías
Con gente fría
Con fragmentos de cristal
Que no me dicen nada.
El monte del traspatio
¡Que pícaro agradable!
Me abraza mientras grita,
Cada hoja seca, cada piedra y su filo,
Cada molécula de alimento aerobio.
Me falta un sitio.
Allí donde no llegaste
Porque siempre estuviste,
Allí de donde no te iras
Porque estas intrínsecamente ahí
Formando parte
De mi ser, de mi niño y mi adolescente.
Y como un regalo de Dios
Ahora también de mi hombre.
YCB 4/02/2004
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