Herencia

Heredo la cima de un volcán tan alto como el Popocatépetl, con sus glaciares amenazando inundar la base. Heredo una placa única que reta a mis manos y mi mente, me sostiene la fuerza y la habilidad necesaria para mirar al horizonte.
Heredo mis propias ganas de vivir feliz, las enriquezco y prometo no perderlas nunca más. ¿Cómo contagiar alegrías si las mías están guardadas? Regaré las plantas más verdes y tiernas, pero romperé los botones del jardín.
Heredo un poema de amor que escribió un poeta triste, lo disfruto con nostalgia, lo plasmo en una web y me vierto como ayer. Heredo un pasado, incluso heredo un presente donde añoro volver a sentir la fuerza del amor.

YCB 17 de febrero de 2012