El viaje


Pasó de amarillo y con frialdad
con deseo y luz de prepotencia,
con carga, pero cómoda al andar,
algo nerviosa apurando evidencias.

Con torpeza repara mi boleto
sonrío en silencio, ideo un plan,
muy cerca aunque no lo suficiente
me vuelve a fallar el paso final.

Rompo el hielo, mientras tanteo.
Carácter fuerte. Dientes que abrazan,
Ojos hermosos, algo de tristeza,
años que no he vivido me lanzan.

Silencios, miradas poco sutiles,
canciones tarareadas de la vida,
Preguntas tontas, alguna respuesta
y ya estamos hablando de comida.

Fluidez mutua y sonrisas cómplices,
miradas cortantes, suspiro al viento.
Y cuando hubo la oportunidad
la invito a compartir asiento.

Dejé coordenadas y acceso al blog,
no tomé pistas, prometió llamar.
No fui atrevido, pero llegué
exacto a donde quise llegar.

El silencio rondó poco tiempo
cuando anunció su partida,
vi cómo se enfrentaban valores
que no se llevan con la dulce vida.

La noche cayó con fetidez vil
que logró al mejor estilo de dos
adolescentes pícaros y bufos
compartir más que aislada y seca voz.

Hubo azúcar y compartir olores
y hablar bajo y complicidad
y algo de frío y movimiento
nuevamente al compás de un vals.

Llegaba el momento y llegó,
despedida, hora de prometer,
rondaron deseos y buenos sueños,
prometió llamar y creo que volver.
YCB 71111

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