al calor de nuestra perenne lucha,
con el frío del invierno cruel,
sin la luz de una tenue vela.
Me libro de la más pesada carga,
la suelto y resoluto miro atrás,
me incorporo y veo tu mano
que suavemente se lanza al azar.
Me despojo de corazas de tul,
rasgo enfurecido mis tejidos
alumbro el entorno con propia luz
y camino sereno hasta el sol.
YCB 16/02/12
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