Calles rectangulares y en silencio,
La algarabía rompiendo paredes,
los autos contaminando
al cristal de la oficina.
Los árboles alejados del bullicio
lloran de impaciencia
por la lluvia ácida que los corroe,
los va marchitando tardíamente.
Corazones que se tambalean
entre un “te quiero” y un “te deseo”,
entre la carne y los sentimientos anexos
para siempre y sin remedio.
Los ojos buscando sin verte,
las manos creyendo sin saber,
los dientes temblando de miedo.
El alma escondida sin ti.
YCB 14/12/04
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