El bicho de atrás de la piedra,
Junto al camino rocoso azul,
Estaba sonriendo de escalofrío.
La cigarra entonaba la sinfónica
Más esperada por la luna,
Se jactaba de sonidos en colores.
Los árboles pensaban en su sitio,
Sobre la rueda de fibra animal,
Si se puede o no descubrir.
El arroyuelo dejaba escapar
Un suspiro quejoso y sombrío,
Casi llegando al mar.
El bicho me comentó al oído:
“Vuelves a precipitarte, mira derecho.”
La cigarra sin dejar de vagar
Por los confines de lo hermoso
Entonaba a todo pulmón:
“Contamíname, mézclate conmigo…”
El bosque esparció un rumor,
Vagó, vagó… Llegó a mí:
“Hecha a andar, firme y sin temor.”
El arroyo arrastró con la creciente,
Un papel grabado y pedestre, decía:
“No busques donde no hay,
Encuentra lo que tienes delante.”
Todos conspiran hoy,
La luna desaparece lentamente,
El camino rocoso no tiene piedras,
O no las he visto aún.
La rueda animal echó a rodar
Por la utopía de los deseos ordinarios.
El mar indiferente comenzó a danzar
Acariciando las rocas que le hacen resistencia.
YCB 10/12/04
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