Como la suerte que nace del esfuerzo,
deseo oculto de encontrar felicidad
interés real de hacer la diferencia
con mirada escudriñadora y beldad.
Como el destino que se escribe con sangre
propia y entregada con sabor salado:
la historia sale de la memoria y lo real,
de la línea que se haya trazado.
El fuego que imprevisiblemente quema
que envuelve y domina a luz y yugo
con pasión, dolor, dulzura y sabor
persiste cual cruel y tierno verdugo.
YCB 10 de marzo de 2011
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