Consciente de la brisa cómplice.
La sencillez del silencio atronador
Ensordeciendo los ojos;
Míos, hasta la necesaria desaparición
Por cualquier hechizo epitelial
De olor perfecto a misterio dulce.
Rasgada por un hada, azul o violeta
Roja o carmesí.
Coloreada la lluvia, siempre adecuada.
Fulminante luz de negra sombra
Y blanco filo cortante.
Pudo ser y es, puedes ser y eres.
Eterno verano verde
Bañando mi litoral con la espuma
De un roce que despierta
Tantos órganos marchitos
Del gris de la duda.
Perfecta estrella a seguir.
Primavera en pleno noviembre
Invitando a la felicidad
Del oso polar en invierno.
Escudriñando las venas,
Llegando justamente al lugar
Donde guardo mi futuro.
YCB. 11/03
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