Reina
de la noche silenciosa
del
día claro que brilla y enaltece
de
tardes de lluvia, cuando amanece,
con
dicha de una bruja misteriosa.
El
orgullo con fuerza amenaza,
no
limita a erguir la barbilla vil,
incide
directa en la luz sutil
que
tu sensual imagen amasa.
Lo
natural es más bello a mis ojos,
pero
es tu corona de hilos suaves,
cayendo
con dulzura y sin ambages
que
suplico a Dios y caigo de hinojos.
Se
ha concentrado el trópico en tu piel
moldeado
a imagen de Venus el barro
que
disfruto soñando lo que narro
haciendo
de tu tez copia fiel.
Brillan,
no sé si de amor o fuego,
se
clavan furiosos condenando,
como
fuerza de planetas rotando
tus
ojos, iniciando el juego.
Se
desborda la copa harta de vino
pretexto
para mirar tu sonrisa
que
envuelve dulcemente y sin prisa
hasta
dejarme sediento y sin tino.
El
feudo lame botas de charol,
la
plebe canta para ver tus bailes,
clavarían
ojos hasta los frailes
a
tu ondear bajo luz de farol.
Relucen
al viento como hembra toda
atributos
suavemente tallados
sobre
fuertes troncos y adornados
con
palabras que no llenan esta oda.
Y ahí
estás tan delicada y cerca
a la
distancia de un beso enjaulado.
Aquí
el peón que lucha enamorado
y tú
pretendes ser profunda y terca.
YCB 2691