Entre silencios y señales.

No oculto el temor al silencio, aunque cada día me levanto con él, cada día me baño a su lado y se duerme conmigo en la fría noche de mi Cuba en erupción.
Me aturde la idea de volver a despertar sin poder transmitir una palabra a un ente receptor que procese la información y actúe según la 3ra Ley de Newton.
Emito señales heredadas de fogatas intencionadas y atizadas en los parajes más inesperados, mientras recibo dichosamente la sombra del reflejo lunar.
Sigo envuelto en el silencio, transmitiendo palabras, emitiendo señales, acompañado de acordes alegres que no reaccionan ni reflejan luz.

YCB 17 de enero de 2012

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