“Si
yo hablase lenguas humanas y angélicas,
y
no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena,
o
címbalo que retiñe.”
1
Corintios 13:1
La paz
que no conoce el mundo,
la que
no existe más.
La voz
que arrulla y duerme
entre
cuerpos y almas.
La
pasión suave y constante
que no
acaba, que viola la natura.
La
comprensión sutil,
el
deleite, alimento diario.
Urna de
cristal evitando roces
y
sillas para descansar.
Sogas
dulces que atan
y
aferras al cuerpo.
YCB 18 de octubre de 2011

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