Siento
latidos intermitentes,
no
es el corazón que falla,
todo
lo contrario;
pero
duda del destino a lo lejos
y
recurre a salidas
que
lo ahogan por ratos
y
lo levantan con más fuerza
cuando
respiro la realidad
del
mundo inmundo.
No
quiero perder la alegría del diario,
así
busco cada día una razón para sonreír
y
bailo solo a ritmo de merengue
y
me siento el centro del mundo
y
subo a los castillos de cristal
que
habitan la luna de valencia.
Imagino sentir tus
malabares
en el centro del circo
mientras te admiran
los que han pagado el
precio de la entrada.
Deseo que te sientes a la
orilla del camino,
a contemplar al caminante
que sudando pasa,
a disfrutar el mar de
sentimientos
danzando al compás de un
tambor,
pero que resistas las
corrientes populistas
que empujan a olvidar la
raíz.
Ansío que las fuerzas no
te abandonen,
que sepas jugar con la
vida,
subir a la cuerda floja,
echar a andar
y no caer
estrepitosamente.
YCB 4 de octubre de 2011
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