Si te hubieras quedado


Te llevaste el sol que despierta con nuestro beso matinal,
Te llevaste la luna que revienta con nuestros cuerpos inmaduros,
Las estrellas que la secundan y se asombran de nuestro amar,
El jardín con sus rosas y un poco de mi día laboral.

No tengo las mañanas claras y limpias como ayer,
Ni las manos virtuosas jugueteando con la vida y tú,
No tengo las noches igual de diáfanas y colmadas de placer,
Ni los ojos ávidos y eficaces, ni el cielo a mis lejanos pies.

Si me hubieras dejado… Al menos tu sonrisa de coral,
Si en un frasco tu sudor ardiente salado y dulce incoloro.
Si tus cabellos en una bolsa transparente para poder mirar,
Si tus senos en mis manos, para reconocer el camino y volar.

Si te hubieras quedado entraría por tu piel apasionado,
Movería tus arterias, las llenaría de mis ansias de juglar,
Rompería el cerco que sustente el más mínimo sopor.
Llegaría a tus oídos un susurro: “Te quiero tanto, amor”.

Si aun existo, es porque guardo bajo mi colcha tu calor.
Sobre las sabanas blancas, la humedad de nuestro ser.
Porque mi cuarto esta inundado de tu amor,
De tus palabras apacibles y tus gemidos de pasión.

Si aun respiro es porque tengo inmutable tu latir,
Tu olor a hembra en celo bajo la almohada azul
La que cada noche se sonroja de nuestro in púribus sentir;
Si respiro, es tu aliento que me alcanza como aroma de jazmín.

Si te hubieras quedado, si la vida no jugara sin recibir,
Si no fuera porque regresas de la tierra más caliente y fría,
Si no volvieras, no podría ni las palabras construir
Ni andar quizás podría ya, ni este poema llegara a existir.

YCB 24/09/05.

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