No es el paño misterioso de la noche oscura que cubre los ensueños,
Ni siquiera es el paso transitorio hacia el encuentro de un nuevo nivel,
No son tus ojos y los míos diciendo banalidades cursi,
Ni siquiera son los oídos recibiendo ecos falsos emitidos por las cuerdas.
No es un beso tímido que recorra el deseo mas esperado,
Ni siquiera son las mordisqueadas que cicatrizan inminentemente.
No es la mano enemiga del equilibrio perfecto, enemiga de la indiferencia,
Ni siquiera son los dedos incontinentes que corretean despavoridos y precisos.
No es la piel destilando sustancias sódicas,
Ni siquiera son los sexos que derraman lágrimas de felicidad.
abril 2005
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