A veces me siento un agujero negro, algo que no existe o al menos no se ve, que atrae energía, que todos reconocen su valor, pero nadie puede, sabe o quiere aprovechar. Y es ahí donde llega la tenacidad, la perseverancia para no decaer, explotar como SuperNova y dejar de ser yo.
La autoestima es frágil, las razones obvias para un adolescente frustrado; infundadas para un adulto seguro y con principios fuertes.
Aprendiz de romántico empedernido no falta ternura, ni empeño para hacer realidad los tantos sueños que alimentan cada noche, en la soledad de mi autoconsciencia.
Comunismo, Socialismo, anti cualquier otro Istmo; no sé si política, sociedad, ciencia o Arte, quizás religión? No lo creo porque temo a la muerte y eso no es de creyentes; esta mezcla me incita a vivir, me anima a la pureza de ideales, de sentimientos que sin querer también se despurifican en un alma y un cuerpo pecador; me impulsa a buscar la luz, no al final del camino, sino a encender el camino, vivir en la luz y no en las sombras, ser yo mismo con virtudes, y tantos defectos que tanta gente quiere no achacármelos, no sé si realmente no los ven o es que soy tan hábil para ocultarlos al mundo.
Lo que me hace vivir: El orgullo de saberme diferente y a la vez tan semejante.
YCB 110910
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