Los violines están sonando sin consuelo,
Acariciando mis vísceras con tirones,
Truenos de Marzo primaveral,
Augurio de luz eterna desde el edén.
El arpa embobece los ojos,
Mientras se van haciendo cerrar
Y va cayendo la resistencia, navegando
Por los resquicios de la pasión.
Guitarras y pianos endulzando
Ambiente esperado y soñado,
Ternura y sentencias concretas que llegan
A lo no permisible y casi increíble.
Trinos de aves, más artificiales
Que los cuerpos temblando
De calor intenso y deseos insondables
Que serán los que alumbren nuestras noches.
Flautas arrastrando todas las tormentas
Llevándolas tan lejos como no pudieron.
Nosotros tan solos como la prima de mi guitarra,
Que no tengo pero añoro, como añoré tus ojos.
YCB 13/03/05
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