Es difícil no hacerlo,
ya lo intenté mil veces
pero sigues ahí,
sigues hundiéndome en el lodo,
en el pantano huero
de la carne corrompida.
¿Será acaso que el alma es cómplice?
Las canciones son trinos de mi monte,
el que me vio nacer aquella mañana calurosa y húmeda.
Se aliaron en silencio, lo extraordinario
y lo más irreal de entre los dioses efectivos,
lo más hermoso en entidad y sustancia.
Es imposible no hacerlo.
¡Ni hacer el intento a resistirme!
Estás aquí aunque allí,
sigo despeñándome
por las rocas de la sensualidad
más inusitada y mortal.
No se vive el riesgo a distancia,
ni la suerte sin refuerzo.
No se vive el sueño en la cama tendido,
ni en los versos que aún no escribo.
No se vive el amor en palabras,
ni en cuerpos indiferentes.
Es difícil no hacerlo.
Ya lo intenté mil veces
y ni una más.
Que las rocas me machaquen,
Que el lodo me asfixie,
Que tus ojos me resuciten.
YCB 02/12/2004
Es la regla que juré no romper, quizás nunca lo juré y por eso no me cuesta romperla, aunque no lo he hecho todavía, aquí esta el comienzo de lo que puede empezar. Para que dejar plasmado las razones, son estrictamente naturales, con un toque de serpiente embaucadora.
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