La mañana fría anunciaba la primavera;
por detrás del monte callado
despertaba el amarillo naranja de la vida naciente.
Humedad de rocío hermoso,
los pasos firmes, como quien aprendió a caminar
el día anterior y no lo olvida.
La mañana anunciando calor eterno,
gorriones y pitirres alegres se saludaban,
mientras yo miraba el resplandor ya creciente.
YCB 25/03/05
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