No pierdo el paso en pantanos movedizos,
tembladeras fétidas y corrompidas,
nutridas de azar y la combinación
de recelos y ciertas desconfianzas.
No olvido un beso que moja lágrimas
escapadas, arrepentidas, saladas
como lluvia ácida y torrencial
que cae al suelo turbio y cenagoso.
No dejo que escape un sol mañanero
sin desear vivir de su tierno calor,
alimentar el futuro y la verdad,
salir sin miedo al llanto de amor.
Bajo al centro y subo a la cima y caigo,
no sin suerte de ángel fuerte y capaz
con alas para ir en búsqueda segura
del tierno, pujante y dichoso amanecer.
YCB 110910
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