Engendróme aquella.
Nací aquí y aquí crecí,
Gocé la alegría de la vida.
Pequeños reptiles jugaron
En mi tronco,
Dejándome la sonrisa
De una cosquilla.
Bellas aves anidaron
En mis ramas,
Y cantaron sus trinos
Llenando mi pasión.
El agua y las sales
No faltaron a mis raíces.
Y día a día disfruté
Del sol del amanecer.
Mis tejidos se emocionaron
Con la lluvia de primavera.
En mi sombra
El juego de dos enamorados
Tratando de confundirse
Con la hierba nueva,
Pecaron como Adán y Eva.
Hoy soy leña de tu fuego
Y lo seré
Hasta quedar degradado a cenizas
Y aun así seguiré depositando,
Cada partícula,
Al calor de tus brasas.
YCB 07/1998
No hay comentarios:
Publicar un comentario