Abrí los ojos y no te vi,
La sonrisa clara de una noche
Fue arrebatada de mis entrañas.
Volvieron a caer satisfechos los párpados.
¡Que sol de la mañana!
¡Que luz en mis ojos!
¡Que tierno beso frente al espejo!
Chocaron todas,
Las ondas ocultas;
La felicidad conectada insidiosamente
Y el hombre reinando,
Dios, el de la vista gorda;
Atendiendo a un hambriento en África,
A un ambicioso en Europa.
Radiante, con la picaresca
Mirada de compinche
Que robó la luna;
Clavaste los más sofisticados
Puñales en mi mundo
Que no volverá a ser finito.
Los rayos ya no importaron,
Destruimos todo lo innecesario,
Quedamos en el arca
Mientras el diluvio crecía.
Y mientras la noche tomaba su poder
Confundimos materia orgánica
De ADNs paralelos (¿Perpendiculares?)
Comenzó el principio
Entre tus dedos y los míos.
YCB 04/01/2004
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