Pregénesis


El silencio de la nada lo aburrió,
Vagaba, siempre lo hizo, hasta que:
No supo de donde venía.
Comenzó a preguntarse el sabio
Y solo dudas llegaron.
¿Para qué los pies si no caminaba?
¿Para qué las manos si no trabajaba?
¿Para qué los ojos si no veía?
¿Para qué el corazón si no amaba?
No lloraba porque no existía tristeza.
No reía porque no existía felicidad.
Perezoso, obeso y sin ejercitar la inteligencia.
No oía palabras que lo conmovieran.
Con su sexo no supo qué hacer.
Y comenzaron a pasarle ideas por la cabeza,
Así quizás fue, no que lo diga yo.
                                                       YCB 96

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