Allí se ocultaba,
Debajo de la piedra gris,
Lloraba el desdichado.
Regaba la hierba
Que crecía sin pereza.
El silencio fue tan escandaloso
Que miraron todos,
Solo lo supo al mirar
Mucho después.
Allí seguía, aunque
Ya no lloró más,
Solo llamó al amigo,
Al silencio que siempre lo acompañó;
Y no pudo más que mirar la puesta de sol.
Navegar fue su diversión,
Navegar por las cavernas
De la montaña oscura.
YCB 30/9/2004
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