No le temas al destino


La piedra que encontraste,
fue la que te hizo abrir los ojos,
con el tropezón.
La espina de una rosa
quien te recordó que sentías,
con el dolor del pinchazo.
La molesta luz del sol mañanero
quien te alumbra el camino a seguir,
recto como sus rayos.
El error que cometiste o cometí,
el que nos hace sentir humano;
y si sabemos rectificar,
además inteligentes.

YCB 19 junio 2004

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