El mar


El mar.
Bendito cómplice.
Su golpe fuerte y delicado
Revolviendo granos de arena verde.
Los rayos quebrando tus poros,
Mis ojos curándolos.
Susurro pleno
Nuevamente cómplice
Y llegaron ondas sonoras
Precisas, como abejas y su fruto
Invadieron mis venas, mi alma.
Y fueron mis ojos en los tuyos
Y fueron las palabras en medio del Mar Caribe.
Sacudidas en mi estómago.
La vida tan inmensa
Como tu misma.
La espuma llegando a tu sexo
Y yo a Dios.
Mis manos ávidas de tacto
Mi alma de sueños.
¿Acaso eres tú?
¿Acaso eres yo?
¿Acaso son letras?
Eres la gaviota que, nada
En mi sangre queda.
O los peces que, vuelan
Mis papeles cuando escribo.
No soy yo quién para mirarte,
No es el mar qué para tenerte;
Mas te abrasa, te besa, como soñé.
Te humedece cada parte humedecible
Y deja su rastro en ti.
Fui cómplice, o simplemente testigo.
Tú reías, te deleitabas.
Y lo enfurecías y lo calmabas,
Te estremecía, te excitaba
Y tú lo mirabas, tú lo poseías.
Yo soñaba.
El mar
Dichoso traidor. 

YCB 12/02

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