Dicen


Dicen que siempre estuviste aquí.
La verdad no sé porqué la tierra se encargo
de sepultarte en silencio.
No sé porqué mis manos temblaban
mientras la sangre se enfriaba
y moría de calor y paciencia impía.

Dicen que nunca encontré algo mejor.
Realmente yo sé que el cielo aguarda
para llevarme sin ti al infinito.
Yo sé que mis huesos crujen
mientras los músculos piensan
y deducen con inteligencia fría.

YCB 11/2004

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