Hasta aquel momento fui feliz,
Después, se perdió la medida.
Tres años anhelando la posesión
De quien nunca lo ha sabido.
Y son tres días por lo novel del sentimiento.
Valla crianza suya, que la autonomía pierde,
Si es que disfruta los colores de la Madre Tierra.
No es posible una conveniencia oportuna
En un paraje prudente,
Es imposible el intercambio sabio
Que junte los motores emocionales;
Pero aun subsiste mi esperanza
De un in púribus que suelte
Mi incontinente ser.
¡Cuántas pasiones y afectos insuficientes
En todo un trienio!
Y no dejan más
Que momentos mediocres en el inconsciente.
Mi felicidad es el reflejo de su luz
Mi sueño, el tacto de sus tinieblas.
Si hoy soy feliz.
¿Cómo podría haber pasado el día, sin antes verla?
YCB 25/10/1996
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